Ñu Guasu fue imponente

| Por Manuel Medina
  • Emotiva misa y rezó el Ángelus por primera vez en un país latinomericano, trasmitido a todo el mundo.

La celebración en Ñu Guasu fue impecable en todo sentido, desde la organización hasta el clima, otro de los “milagros”. Contra todo pronóstico, el día fue soleado y fresco, mientras en otros lugares se reportaba lluvia torrencial.

El papa Francisco ofició su tercera misa en nuestro país que congregó a unas 700 mil personas, muchos 24 horas antes ya esperaban el gran encuentro sentados en el mismo barro.

El vaivén de banderas de países como Chile, Bolivia, Argentina, Brasil y la infaltable albirroja era la constante cuando hizo su entrada sobre el papamóvil, dándose una explosión de emociones.

El sector vip preparado para los políticos desapareció, fue rebasado por la cantidad de gente que se sumó a la fiesta espiritual. En el momento de las peticiones recordaron a Edelio y se pidió a Dios su liberación, también se rezó por otros sectores vulnerables y por las familias. Como cierre, el Papa rezó el Ángelus por primera vez en un país latinomericano, suele ser en latín pero se hizo en español y trasmitido a todo el mundo.

Rosario para el rollo

Todos los que llegaban a tener un encuentro cercano con el Papa recibían un rosario de regalo que él sacaba del bolsillo o le pasaban sus colaboradores. A la Virgen de Caacupé en la Basílica, además de la rosa le dejó en sus pies un rosario de oro.

Cristina regaló un cuadro al Pontífice

Al lado del presidente Horacio Cartes se ubicó la presidenta argentina, Cristina Fernández, en la misa en Ñu Guasu, donde el Papa cerró su gira latinoamericana. La presidenta argentina, después de muchas postergaciones, finalmente vino a nuestro país.

Al final de la ceremonia religiosa subió al retablo, saludó al Pontífice y le dio como regalo un cuadro, una copia del rezo de Juan XXIII por la salud de Eva Perón. Después saludó a sus compatriotas, muchos se sacaron fotos para el recuerdo con la Mandataria, quien luego abordó el avión y retornó al país.

Con mucha esperanza de curarse

Mateo Martínez, de 8 años, llegó con su válvula de oxígeno hasta Ñu Guasu para ver al Papa. El pequeño sufre de una afección pulmonar desde hace dos años, para la ciencia es irreversible pero en las cuestiones de fe, para Dios no hay nada imposible.

“Quiero que el Papa me cure”, dijo con lágrimas en los ojos al ver que su mamá también rompía en llanto al contarnos su historia.

Mateo viajó en colectivo desde Juan De Mena a pedir por su salud, quiere volver a jugar con los demás niños o ir a la escuela sin su oxígeno a cuestas. Alabó, cantó y aplaudió en todo momento, antes, durante y después de la llegada de Francisco.

“Viajamos por un pedido especial de él (Mateo), para ver al Papa. Espero que luego de que estuvimos tan cerca pueda tener una esperanza de que se cure”, indicó Cecilia Martínez, la madre del valiente quien se maneja con su oxígeno porque -de lo contrario- se pone morado a consecuencia del mal que lo aqueja.

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