Macabro final de un niño desaparecido

| Por Manuel Medina
  • La víctima tenía solo 13 años y aparece como sospechoso un tipo de 19 años, ya detenido.

GUSTAVO GALEANO. Ciudad del Este. Corresponsal

El lunes pasado una pareja denunció la desaparición de su hijo en la colonia Santa Lucía del distrito de Itakyry, sur del Alto Paraná, pero nadie esperaba el hallazgo de la manera más macabra imaginable. Antonio Núñez y Hermelinda Caballero, padres de Elvio Núñez (13), desesperados se dirigieron a un puesto policial para avisar sobre la extraña desaparición de su retoño, incluso publicando en algunos medios para saber sobre su paradero.

Toda esperanza de encontrar al peque terminó en la mañana de ayer cuando los investigadores encontraron el cuerpo sin vida del mismo, y terriblemente desmembrado.

Según los investigadores, Claudelino Leonardo Talavera Amarilla (19) trabajaba en una propiedad cercana a la de la familia y llamativamente desapareció el mismo día que el niño. Esa coincidencia llamó mucho la atención, ubicándolo como principal sospechoso.

Tras la denuncia, todos los pobladores de Santa Lucía comenzaron con un arduo rastrillaje por los alrededores, pero ningún rastro fue hallado, hasta que ayer agentes de Investigaciones y de Homicidios decidieron pegar una vuelta por la propiedad donde solía trabajar el sospechoso, encontrando primeramente el celular que era utilizado por la víctima en una letrina. La pista acrecentaba las sospechas de que algo estaba mal, por lo que intensificaron la búsqueda dentro del predio.

Al fondo de la mencionada propiedad se encontraba un pequeño gallinero, hasta donde llegaron los agentes con la fe de encontrar al desaparecido atado o algo así. La realidad fue otra: en un pozo yacía el cuerpo envuelto con una bolsa arpillera.

ARGENTINA

Susto, gritos y desmayos se apoderaron de toda una familia que no podía creer lo que pasaba. Mientras el procedimiento de levantamiento de cadáver seguía en el lugar del crimen, otra comitiva policial ubicó al principal sospechoso en la zona de Itapúa, donde –según los datos– Talavera Amarilla estaba a punto de cruzar hacia territorio argentino.

Tras el hallazgo, la fiscala de Minga Porã, abogada Mónica Larroza, se dirigió hasta el lugar para el levantamiento del cadáver. La misma había ordenado la captura del “vecino” trabajador, ya que el mismo presentaba todas las características por la coincidencia de elementos dentro de la investigación.

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