Los vecinos de la zona que se conoce como Mbopi Cuá, cuya entrada principal se encuentra prácticamente en el centro de la ciudad, se extiende por varios kilómetros que muchas veces se hacen interminables.
Martín Florentín (64), un antiguo poblador de la zona, contó que el sueño que ellos tienen es “que alguna vez se dignen en construir un camino que facilite el tránsito todo el tiempo. Aquí se las ingenian los pobladores los días de lluvia por el mal estado en el que se encuentra”.
Comentó que solo unos 400 metros se hicieron de empedrado al ingresar a la zona, pero quedó ahí “nunca más se hizo nada” he’i. “Y ahí quedaron nuestras ilusiones. Llevo toda mi vida viviendo aquí y por culpa del intenso polvo siempre tuve problemas respiratorios” agregó.
Sobre lo que representa este camino, indicó que “es muy utilizado sobre todo por camiones de gran porte, que usan como una ruta alternativa para acortar camino. Si esto se llega a empedrar y luego asfaltar esta ciudad crecerá enormemente. Seremos una ciudad de verdad”.

