FERNANDO DE LA MORA. “Empecé a trabajar a los 7 años, porque una vez necesitaba algo para la escuela, le pedí a mi papá y él no tenía, entonces le conté eso a un amigo y fue él quien me ayudó a conseguir trabajo. Me acuerdo que mi primer sueldo fue 30.000 guaraníes siendo lavaplatos”, contaba Blas Morínigo (22), sonriendo con ese recuerdo.
“Pituko”, como lo llaman sus conocidos por su peculiar estatura, contó que hasta los 15 años trabajó siendo lavaplatos, luego fue empaquetador en un súper y al terminar su colegio ascendió a cajero.
Los golpes de la vida para Blas fueron fuertes, ya que luego de dejar el trabajo de cajero, no tuvo otra salida laboral más que empezar a subir a los micros a vender lo que sea... galletita, libros, caramelos, chicles hasta incluso remedios yuyos para el mate.
“Hace dos años que me subo a los micros a vender, todos ya me conocen incluso me hacen pedido para que les consiga, a Dios gracias siempre hay trabajo por hacer”, decía “Pituko”, quien es padre de dos niños, uno del corazón y el otro que tiene 4 meses.
Las ganas por sacar adelante a su familia son el principal motor para Blas, que no se quedó de brazos cruzados ante la adversidad, ya que él también cuenta con un equipo de globo loco y actúa de payaso cuando es necesario.

