Denuncian solo para asustar a sus ména

| Por Manuel Medina
KOMI. El comisario Miguel Chaparro.

HA UPÉI. Oky las denuncias de maltrato, pero tras apresar a los arrieros violentos, las doñas piden se les libere

El tema de la violencia familiar es un problema grave en nuestra sociedad. Uno de los motivos principales es la cultura machista que todavía persiste con fuerza en nuestro país.

En este sentido, en un barrio de San Lorenzo se da un caso muy particular. Según el comisario principal Miguel Chaparro, jefe de la Comisaría 54.ª Lote Guazú: “Acá en la comunidad lo que abundan son las denuncias de violencia familiar, estamos teniendo un caso o dos por día, pero los fines de semanas la cosa se dispara, todo debido al consumo exagerado de bebidas alcohólicas por parte de los maridos denunciados”. Lo llamativo es que luego las propias parejas vuelven a pedir que se los suelte.

Cuando hay un llamado de auxilio, acuden hasta el domicilio. “Les traemos a los maridos problemáticos hasta la comisaría, para que descansen y se les pase la borrachera dentro del calabozo. Y al otro día vienen las propias denunciantes a pedirnos por favor que lo suelten a sus maridos, porque ellas ndaje les querían asustar nomás a ellos, pero oréko ndaha’éi póra para andar asustando a los maridos ka’u”, gatilló el komi.

Nosotros le pasamos los datos a la Fiscalía y son ellos los que deciden cuando tenemos que soltarle al denunciado, eso si es que se presenta una denuncia, cosa que casi nunca sucede”, he’i finalmente el capo policial.

AL CALABOZO. Los maridos ka’u argel son metidos a la celda para “jerar” y meditar sobre sus “acciones”.

EN LOTE GUAZÚ

Esta unidad policial cuenta con la cantidad mínima de agentes y equipo para su funcionamiento correcto.

HACE RATO

El comisario Miguel Chaparro es egresado de la Promoción 1988, casado y con 2 hijos varones, con una amplia carrera.

MICROTRÁFICO. Chaparro he’i que los vecinos llaman a reclamar, pero no quieren denunciar el ilícito.

MOTOCHORROS

Lote Guazú se caracterizaba por ser una zona roja, ya que hay varios asentamientos en los límites del barrio. “En nuestra zona mermó bastante el tema de los motochorros, yo diría en un 70 por ciento, y eso se debe a las constantes patrullas que estamos realizando por la zona y por los trabajos con las comisiones vecinales.

Los casos de asaltos son muy esporádicos”, he’i karai komi. “Solamente los fines de semana, si la gente se descuida mucho nomás es víctima de algún delincuente, ya no estamos más en otras épocas, debemos estar atentos a cualquier cosa”, agregó.

MICROTRÁFICO Y OCUPACIONES

En la comisaría reciben constantemente denuncias sobre la presencia de personas extrañas en los alrededores de los colegios de la zona.

“Recibimos las llamadas de los vecinos alertándonos sobre la presencia de extraños, pero cuando llegamos a la zona, estos ya desaparecieron. Y cuando les preguntamos a los vecinos del lugar sobre esas personas, nadie quiere hablar, seguramente por temor”.

Un problema común en esa zona son las ocupaciones de terrenos ajenos. “La otra vez ya le cachamos a un grupo cuando estaba ingresando a un terreno ajeno, 8 eran integrantes de una misma familia”, contó el uniformado.

Últimas noticias