- DE TODO. Son testigos de distintas experiencias diarias que les tocan pasar en esta dura profesión
ÑEMBY. Trabajan generalmente cuando el sol se oculta, cumplen un papel importante en distintos hogares a la hora de la cena o en ocasiones cuando surge alguna reunión familiar o despedida de solteras.
Estos son los hombres que trabajan como “delivery”, conocedores de las calles, atajos y puntos de referencia de cada ciudad, que pueden facilitar un recorrido corto y seguro para llegar a destino con los productos bien calentitos.
Pero en este mundo laboral se esconden cientos de historias que les toca pasar diariamente a estos trabajadores. Luis Roldán es técnico en celulares durante el día, pero cuando son las 19:30 horas ya rumbea al local de comidas para el que trabaja en las noches, donde desde las 20 comienza a repartir.
“Hace 4 años que empecé en esto y puedo decir que ya vi de todo en la calle. Pedidos extraños de los clientes, las señoras ‘maduras’ o como le decimos la hacka pichonas nos tantean. Son las que más te tantean luego cuando le llevás su pedido. Te dicen que pases para hacerle compañía” contó.
Pero, muchas veces quieren “algo más” que una simple compañía. “Si es que hacés un servicio extra, tipo bailes y esa onda, si te animás, te pagan una ‘propipinita’” contó entre risas nuestro entrevistado. Aclara que hasta ahora no se animó, pero está seguro que estas mujeres “tienen una especie de fantasía. No es que somos tipos como los de las películas, pero tenemos levante había sido”.
Y después de “eso”, muchas veces le da hambre a la gente ra’e, porque “hasta en los moteles solemos llevar pedidos a las parejitas que están mimándose adentro”.
Los gay y las mitakuñaikuéra también les “juegan” ndaje
“Yo tengo varios clientes homosexuales, muchos son pesados porque quieren que entres a toda costa en su departamento. Te agarran o te acarician la mano cuando le pasas las cosas o cuando le cobras por su pedido.
Otros solo quieren hablar con alguien porque viven solos” comentó “Lucho”.
“Tengo un cliente que cada viernes pide la misma cosa, y me habla por unos 20 minutos. No tiene con quién hablar y te dan una propina extra solo por eso, ellos saben que perdemos plata si perdemos mucho tiempo en una entrega” comentó.
Las chicas que organizan reuniones son las más tremendas, ellas son muy lanzadas, una una vez me dijo que suelen apostar quién aprieta con el “delivery” lo hacen tipo un juego.
“Los platudos son los más apysarapo”
“Los clientes que tienen dinero son los únicos que se quejan, nunca les das el gusto, siempre buscan la manera de crear problema, no te perdonan ni cien guaraníes, pero ellos son los primeros en regatearte el precio, te dicen que es muy caro, aunque ellos saben ya de antemano el precio porque cuando hacen sus pedidos ya se les dice, pero igual lo hacen refiere el entrevistado. Los platudos son los más apysarapo” he’i.
FRÍO Y LLUVIA
Los días “feos” es cuando más ganan, porque se da mayor salida. La gente prefiere pedir nomás. Pero en verano, en temporada alta, podés llegar a ganar 200 por noche.
TERCERIZADO
“La mayoría trabajamos en un lugar, pero somos de otra empresa, que es la que nos contrata. Cuando mayor es el pedido mayor es la ganancia” resaltó “Lucho”.

