- INDIGNADO. El conductor de tevé confesó que en su barrio, si no salen antes que el raudal llegue, todos quedan atrapados
NADIE DA BOLA. En su cuenta de Instagram, José Ayala realizó ayer un pedido a las autoridades locales, para que de una vez por todas hagan algo con la enorme cantidad de agua, que con cada lluvia deja su barrio inundado.
Compartió un video donde se puede observar el raudal que pasa en la zona y en entrevista con Crónica, comentó que cada vez que llueve tiene que hacer lo posible por salir de su casa, o -de lo contrario- quedan atrapados. Él y sus vecinos piden urgente un desagüe cloacal en la zona.

- ¿Pasan horas de terror con cada lluvia?
- Sí, la pasamos muy mal con cada lluvia en mi barrio de Trinidad, en nuestra dirección de Vía Férrea y Calle San Juan. Fue así desde siempre, yo soy de por acá, de la casa de mi madre me mudé a una cuadra y desde que recuerdo siempre tuvimos ese problema. Se inunda toda la calle, sumale el empedrado que ya casi no existe y somos un barrio sin desagüe cloacal.
- ¿El agua ingresa hasta en las casas?
- Entra en la casa de algunos, y en la mía también, a veces. Frente mismo a mi casa hay una escuela en la que los niños quedan atrapados cada vez que llueve, porque no pueden salir, es imposible y muy peligroso.

- ¿Es alto el nivel del agua?
- El raudal te llega hasta las rodillas y, a veces, los niños hasta se animan a cruzar igual. Imaginate si en una de esas hay un cable suelto, Dios quiera que no, pero todos corremos ese peligro.
- ¿Y las autoridades no responden a los llamados?
- Venimos pidiendo ayuda desde el 2012, le pedimos a Samaniego (Arnaldo) y no nos hizo caso, ahora Mario (Ferreiro) tampoco nos da bola. No nos queda más que levantar esto a las redes y esperar que alguien haga algo. Necesitamos un desagüe pluvial urgente, son más de dos cuadras que no se puede salir del agua.

-¿Cómo haces para salir en caso de urgencia?
- Cuando empieza a lloviznar tengo que salir, tengo que ganarle al raudal o, de lo contrario, no salgo de mi casa. Sería una pena que tuviera que ocurrir una desgracia para que nuestras autoridades se muevan a ayudarnos. A eso es lo que no queremos llegar.

