“Quiero dar mi solidaridad a la señora Marly Figueredo por las enormes críticas que recibió en este tiempo; es una persona que nunca fue funcionaria pública. Se metieron en su vida privada”, dijo el Mandatario cuando arribó a Paraguay tras su viaje a Roma, Italia.
Finalmente aprovechó para defender también a la maquilladora, Mónica Alonso, quien puso “chururú” a su esposa, la primera dama Silvana Abdo, para el encuentro con el Sumo Pontífice.
“Mi solidaridad también con la pobre maquilladora. Ella fue a Praga y viajó de allí a Italia para tener la satisfacción de poder maquillar a la primera dama”, remató.

