Le donó su propia silla de ruedas

Un video del gesto solidario se viralizó en redes y conmovió al rollo voi en las comunidades del ciberespacio.

| Por Alex Noguera
Luis Alberto junto con la niñita en su nueva silla de ruedas. Al lado, la mamá de la peque con una silla vieja. GENTILEZA

Dar una mano al que necesita es un gesto que enaltece a una persona y un claro ejemplo de eso es lo que ocurrió hace unos días en Edelira, Itapúa. Ahí, Luis Alberto Ramírez (28), un joven que es conocido en el barrio Virgen de Fátima por ser vendedor ambulante, a pesar de sus impedimentos para movilizarse hizo el gesto solidario más hermoso de todos: le donó una de las dos sillas de ruedas que él tenía a una niña con discapacidad de la comunidad.

La pequeña de 13 años que fue beneficiada con la silla sufre de parálisis cerebral infantil, y vive en la localidad de Paso Carreta en una precaria vivienda. Esto conmovió el alma de Luis Alberto, que no pudo soportar pensar cómo una niñita podría estar en ese estado sin siquiera tener una silla de ruedas, por lo que, cuando se enteró contactó con René Rodríguez del programa Tekoporã en Edelira, para ir a entregarle personalmente una de las sillas de ruedas que él tenía en su casa.

“Con él me fui a donar la silla, che amígape guarã porque tenía uno de más y le quise dar, che korasõ mbytetéguive, porque le va servir más que a mí”, comentó Ramírez a Crónica. La silla de ruedas le entregó a la mamá de la chiquita, quien agradeció mucho la donación.

Luis Alberto sale a trabajar en su triciclo especial. (FREDY CHAMORRO).

Luis Alberto Ramírez es vendedor ambulante y sobre la Ruta 6 y todos los días se colocaba a un costado para vender sus productos, por la mañana o por la tarde para hacer su platita del día.

Ovy’a porque ya tiene para su casillita he’i

Hace poco Luis Alberto pidió ayuda para tener para su puestito en la calle, para trabajar cómodamente y así evitar demasiados ajetreos. Luis llegaba hasta la ruta a bordo de un triciclo cuyos pedales funcionan a mano. Esa era su única herramienta de trabajo y de movilidad, un regalo que le había hecho su tío.

Ahora ya va a tener un lugar físico donde estar he’i y contó que ovy’aiterei por eso. Su pedido fue escuchado por las autoridades y ahora se está financiando la construcción de su anhelada casillita ndaje. “Con ese trabajo yo le ayudo a mi mamá. Todos los días recorro, porque dicen que la cama es solo para dormir”, he’i el capo con corazón de oro.

MUCHO TIEMPO. Luis Alberto ya es luego conocido por ser un humilde trabajador, la platita que junta le sirve para ayudar a su mamá, desde hace 7 años.

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