La especie, de peculiar tamaño, forma y color, creció en el patio de Benita Tamayo, quien tuvo que pedir ayuda para determinar su tipología.
Sin embargo, fue su olor el que permitió identificarla como Amorphophallus paeoniifolius, mejor conocida por su nombre común “flor cadáver”. La planta sirve, entre varias cosas, como analgésico, antiinflamatorio, digestivo y afrodisiaco.

