Una chiquita de 5 años y una beba de apenas dos años y 11 meses lograron su alta luego de enfrentar por unos cuantos días al virus, que estaba avanzando de una manera preocupante.

La peque que está por cumplir 3 añitos se despidió de todo el plantel médico con una gran sonrisa con la que conquistó a todos durante todo su periodo de recuperación que pasó dentro del Hospital Regional de Concepción, paseándose con un globo gigante que le regalaron para que la alegría fuera ¡total!
Por su parte, la gran luchadora de 5 años recibió el alta médica luego de estar 10 días en tratamiento por covid-19. La niña estuvo internada en el área de contingencia respiratoria pediátrica del Hospital de Clínicas.
En un emotivo acto, los médicos despidieron a la niña en lo que fue una lucha ganada no solo por estas dos guerreras sino también por todo un plantel de profesionales que dieron todo de sí, arriesgando incluso sus vidas, para que el final de esta historia sea feliz.
Con los niños siempre todo es más jetu’u
“Todos los parámetros laboratoriales, que en el momento de la enfermedad se vieron alterados gravemente, volvieron a la normalidad. Por suerte quedaron atrás los dolores abdominales así como las manifestaciones secundarias con las que se había presentado”, indicó la doctora Laura Cardozo, jefa de guardia de la Unidad de Reanimación y Emergencias Pediátricas sobre el caso de la chiquita de 5 años.
La doctora Cardozo indicó que en los casos pediátricos la tarea se vuelve un poco difícil porque los niños necesitan la contención de los padres.
“Nos debemos a un alto cuidado para que cada uno de ellos pueda asistir emocionalmente a sus hijos, bajo medidas de control de desinfección e higiene constante, porque esta es una enfermedad en la que hay que tener muchísimo cuidado para no esparcir el virus por todos lados”, manifestó.
He’i que cuando entró llegó con vómitos y diarrea, pero ahora la pequeña se fue del hospital en buen estado general.
Ve a sus “pacientitos” como si fueran sus hijos he’i enfermera

Charlando con Crónica Digital, Nancy Duarte (35), enfermera del Hospital de Clínicas, San Lorenzo y Acosta Ñu, compartió el duro momento que enfrentan en los hospitales, cuando muchas veces a pesar de buscar todos los recursos para salvar una vida lastimosamente el virus igual hace lo suyo.
Nancy cuenta que “les veo a mis pacientes como si fueran mis hijos. Por eso pido de todo corazón a las personas a cuidarse y cuidar de los suyos siguiendo todas las normas de higiene y distanciamiento social”.
Dijo que sufrió mucho en estos meses, ya que se tuvo que alejar de su pequeño por miedo a infectarlo. Ella vive en un alquiler y su hijo está viviendo con su mamá. La tecnología fue su principal aliada para poder comunicarse con su peque, quien siempre llora y le pide ndaje que no se vaya más a trabajar, que él no tiene hambre.
Ella trabaja 12 horas diarias, a veces más, cuando ingresa a un nosocomio cuenta que ya no pueden sacarse la ropa de bioseguridad hasta el horario de salida. Con esto el personal de blanco hace un gran sacrificio, ya que ni al baño pueden ir ndaje.

