El primer ataque se registró el pasado 8 de setiembre y fue contra la Embajada paraguaya en Buenos Aires.
Ante este último suceso, la Cancillería paraguaya convocó al embajador argentino Domingo Peppo y pidieron que su país “disponga adoptar todas las medidas destinadas a proteger las sedes de las representaciones consulares contra toda intrusión o daño que atente contra la integridad del personal y sus instalaciones.

