Cuchillos artesanales son su “gran pasión”

En tiempos de pandemia loperro se ingenian para poder sortear esta tremenda crisis que golpea a todas las familias de nuestro país. En el caso de José Magno Molinas (31), quien se dedicaba a realizar trabajos de serigrafía en la zona de Acepar 3.ª Línea, de Yasy Cañy, departamento de Canindeyú; tuvo que buscar otro trabajo que hacer para mantener a su familia, ya que con el tema del coronavirus opa el ingreso.

| Por Alex Noguera
José Molinas encontró una salida laboral en su pasión por la cuchillería.
Los utensilios son unas verdaderas obras de artes.

“Cuando era joven viví en Buenos Aires y allí un señor me había enseñado a fabricar cuchillos de cacería porque me gustaba todo lo que sea artesanía, pinturas y eso”, dijo José a Crónica. Upéi volvió a nuestro país y fue a afincarse en esa zona del país. “Pero con la pandemia opa los trabajos, ni venta había más. Mis amigos me invitaron para la pesca, para traer algo que comer porque hendy y cuando estábamos en la orilla pescando me di cuenta de que me faltaba un cuchillo para ese menester. Al regresar a casa, fabriqué uno para mi uso y cuando nos fuimos de nuevo a buscar peces, los muchachos vieron mi trabajo y se volvieron todos locos por el kyse de pesca que fabriqué. Y me pidieron que les fabrique también y así empecé a fabricar más y más utensilios para la caza y pesca. Mis amigos fueron mi mejor propaganda, pero alzo también en las redes sociales mis trabajos, que gracias a Dios tienen muy buena aceptación entre las personas”, tiró el maestro cuchillero.

Los estancieros y peones son los principales compradores de los cuchillos artesanales, he’i. “Vienen y me piden para carnear a las vacas y eso, además para salir de cacería también. Pero lo que más me llena de orgullo es cuando me llaman para felicitarme por mi trabajo”, contó. Luego declaró que “para mí esto no es un trabajo, es una gran pasión”.

Todo hecho a mano, de la hoja hasta el estuche

José le pone mucho entusiasmo y amor a cada obra de arte que crea con sus manos. “El cuero lo compró de Coronel Oviedo para las vainas de los cuchillos, yo mismo corto y coso todo a mano las vainas”, dijo.

Los clientes van a la casa del cuchillero para hacer sus pedidos y “eligen el diseño de sus hojas y ya le meto manos a la obra. Un cuchillo lo fabrico en un día y al otro día trabajo por la envoltura de cuero para guardar el kyse, prácticamente dos días me lleva fabricar uno personalizado, con el nombre grabado por el acero; si va a ir al exterior, me encargo de ponerle adornos, monedas viejas y eso, para que sepan en donde se fabricó esta obra de arte”. Varios kyse Paraguay ya fueron llevados en el extranjero.

Últimas noticias