Los incendios forestales fueron combatidos avei con los aviones hidrantes, que prestaron una ayuda fundamental para controlar las llamas, que lanzaban unos 8 mil litros de agua en cada pasada sobre los incendios.
Por las dudas, las aeronaves realizaron unas 4 o 5 pasadas más con su carga vital para asegurarse de que las llamas no se iban a reavivar. Se desconoce la cantidad de hectáreas que fueron destruidas por la acción del fuego.

