Kuriju se pasean por la Bahía de Asu

La gente que vive en la ribera es privilegiada de alguna manera por tener a la vista la belleza natural en la Bahía capitalina. Hoy en día hay como una alianza entre los humanos y la fauna compuesta por aves, peces, reptiles y toda clase de bichos, la gente ya no les tiene miedo, sino los cuida. Esto gracias a un programa de voluntarios protectores del área silvestre en la comunidad.

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| Por Noelia Samudio
Las kuri forman parte del paisaje a la hermosa vista de la Bahía de Asunción

La Muni de Asunción lleva adelante unos talleres muy interesantes de capacitación para la formación de monitores ambientales sobre biodiversidad urbana en la Reserva Ecológica del Banco San Miguel y Bahía de Asunción.

Entre los animales más ponderados es la kuriju.

“La gente está conociendo a las kuriju, hoy en día con la concienciación ya no las matan sino las sacan fotos y las escoltan hacia un lugar más seguro para ellas”, comentó el biólogo Frederick Bauer, especialista en reptiles.

Fue invitado para brindar uno de los talleres por el Departamento de Recursos Naturales y el Centro de Educación y Promoción Ambiental de la Dirección General de Gestión Ambiental (DGGA) de la Comuna.

El objetivo de estas capacitaciones ambientales es instalar y fortalecer capacidades en los participantes para realizar el monitoreo, registro y relevamiento de la biodiversidad urbana de la Reserva Ecológica de tan importante zona capitalina a nivel ambiental.

Estos talleres se dan de manera teórica y práctica, con el propósito de resaltar la importancia que tienen la conservación y restauración de estos lugares que se encuentran en un proceso de recuperación y restauración ecológica, después de los sucesivos incendios registrados últimamente.

Hermanitas menores de anacondas

Bauer comentó que “eunectes notaeus” es el nombre científico de la kuriju o curiyú, también conocida como anaconda amarilla o anaconda menor o anaconda del Sur, muy cercanamente emparentada con la anaconda verde o anaconda grande, “eunectes murinus”, que acá conocemos como mbói jagua.

Explicó que, a diferencia de esta, la kuriju es mucho más pequeña, los machos adultos alcanzan hasta 2,5 a 3 metros y es común que las hembras adultas alcancen los 4 metros, aunque se conocen casos excepcionales de ejemplares de hasta 6 metros.

“La kuriju en nuestro país es muy abundante en ríos, bañados y arroyos, por lo que suele aparecer en viviendas cercanas a cauces hídricos”.

“Aprovechen y saquen fotos sin molestar”, he’i

Frederick Bauer, biólogo especialista en vida silvestre, dio taller sobre los reptiles.

“No son venenosas, no son grandes para ahogar a un ser humano, no representan ningún peligro, muerden si se le toca, pero como no tienen veneno se trata como cualquier otra picadura”, explicó el biólogo.

Señaló que como es una serpiente constrictora que no posee glándulas de veneno, su mordida no representa un peligro para el ser humano. En estos casos se debe lavar y desinfectar la herida a fondo.

“Aprovechen y saquen fotos sin molestar a los animales silvestres, son agresivos si se les molesta. La reacción más común es huir ante la presencia del ser humano, no atacan, solo si se acercan para molestar al animal”, agregó.

DATOS

MANSAS

En Paraguay no hay registro de casos de accidentes graves por constricción con esta especie, ya que las kuri no suelen ser de muy gran tamaño.

COMILONAS

Se alimentan principalmente de vertebrados acuáticos como peces, aves acuáticas e incluso yacarés pequeños, entre otros.

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