- POR RICARDO NÚÑEZ
La falta de competencia nunca fue excusa, porque las necesidades pudieron más.
Sergio Rojas (28), el volante de la aguerrida batuta del Sportivo Ameliano nos habló de los difíciles momentos que tuvo que atravesar para hoy día celebrar el ascenso a la División de Honor por vez primera.
“Recién ahora creo que estamos dimensionando lo que logramos. Cuando vino el tema de la pandemia es cuando yo salí a rebuscarme para poder traer el pan de cada día, como se dice. No pensé que mi caso iba a repercutir tanto en redes sociales. Estoy seguro que no soy el único, sé que varios de mis compañeros también tuvieron que ingeniarse para salir adelante”, contó emocionado.
¿En algún momento se te pasó por la cabeza dejar el fútbol? “No, la verdad que cuando vino el parate (por la pandemia), mi idea solo era sobrevivir, ya que no teníamos ningún tipo de ingreso y allí se me ocurrió salir a vender huevos por la calle y también hacer lavados de autos a domicilio. Nunca se me cruzó por la cabeza dejar el fútbol. Me gusta y me encanta este deporte; entonces, mis vivencias fuera de las canchas fueron más por la familia, para que no les falta nada a ellos y para que podamos tener siempre el platito de comida”, respondió.
Upéi, Sergio Rojas agregó que ahora cuenta con una gran clientela en sus dos labores fuera de las canchas y también agradeció a Dios por no desampararlo en sus duros momentos.
Un volante “mixto” que ya pasó por varias posiciones
En tanto, a pesar de ser reconocido como un mediocampista nato, el mismo sostuvo que se considera un volante mixto, ya que le gusta defender como también atacar. Quiere sentirse útil en todos los sectores de la cancha.
“Pasé por varios puestos, realmente. Ya jugué por afuera, lateral derecho, lateral izquierdo. Soy un jugador polifuncional. Pero en Ameliano juego de volante central”, explicó.
Sergio cuenta que tiene una gran admiración hacia el experimentado Cristian Riveros de Nacional, Ángel Cardozo Lucena de Cerro Porteño y Hugo Quintana de Olimpia.
El DT Dabrowski marcó su carrera

“Él (Ricardo Dabrowski) fue el profe que me dio la oportunidad de debutar y los consejos que me dio en ese tiempo lo llevo en cuenta hasta ahora. El día de mi debut fue algo que lo viví con mucha intensidad. Normalmente cuando debutás se te acelera el corazón, te tiemblan las piernas y demás cosas, pero una vez que estás dentro del campo de juego ya se te pasa”, comentó.
¿Cómo reaccionaron tus padres en el día de tu debut profesional? “Todos lloraron acá. Yo le dije a mi papá que le iba a regalar un partido en Primera y gracias a Dios se cumplió”, reveló.
Su familia y el gran sueño de chutar en el exterior

“Como jugador o persona siempre queremos lo mejor para nuestra familia. No necesariamente siendo jugador querés lo mejor para tus hijos y tu señora”, he’i.
En cuanto al anhelo de jugar en un conjunto del exterior, también dijo.
“A quién no le va a gustar jugar en el exterior. Salir afuera (del país), vivir esa experiencia, creo que todos (los jugadores) buscamos una transferencia para jugar alguna copa internacional y vivir esa experiencia de jugar contra equipos grandes a estadio lleno. Tener todos esos condimentos que un jugador consagrado puede sobrel levar”, he’i.
A veces no tenía ni para el pasaje he’i

Sergio también se refirió a los difíciles momentos que un aspirante debe superar para llegar a Primera División en el fútbol paraguayo.
“Si hay alguien que sufre mucho en el fútbol es el jugador de Reserva, legalmente. En las inferiores se batalla y no macana chera’a. He’upaite pépe. Todos los días te levantás temprano, te vas colgado en el colectivo y a veces no tenés ni para tu pasaje”, soltó con risas.
Agregó que “todo lo que uno pasa y ver llegar el día de tu debut es el fruto de tu sacrificio. Te acordás de todo lo que pasaste y viviste. Una locura es”, he’i.

