Esta cuerona decidió quedarse sin sus lolas

Por Gustavo Martínez

Agregar Crónica en
| Por Gustavo Martinez
Jessica cuando aún contaba con sus prótesis.

Jessica Sly contó al Diario Crónica cómo vive esta nueva etapa como mujer, cuidando la salud, diciéndole adiós a las prótesis mamarias que fueron parte de ella durante 20 años ndaje.

-¿Cómo empieza esta etapa sin tus lolas?

-Y esta nueva etapa sin “chichis”… es muy parecida a volver a conocerme. Es mirarme distinto, sin algo que fue parte de mí por más de 20 años. Al principio hay miedo, inseguridad, no te voy a mentir. Pero también hay algo muy poderoso: la libertad de sentirme más real, más liviana, más conectada conmigo. Hoy me estoy redescubriendo, y aunque es un proceso, se siente mucho más honesto.

-¿Cómo decidiste dar este paso, este cambio?

-No fue una decisión de un día para otro. Hace dos años me había cambiado las prótesis porque las anteriores estaban encapsuladas, y pensé que con eso todo iba a estar bien. Pero con el tiempo mi cuerpo empezó a dar señales, molestias, cambios. Y aunque tenía miedo de soltar, fui postergando esa decisión porque no me imaginaba sin ellas.

-¿Cuánto tiempo pasaste con prótesis?

-Más de 20 años con prótesis, entonces no era solo algo físico, era emocional. Hasta que entendí que seguir ignorando mi cuerpo no era una opción. Ahí fue cuando tomé la decisión. No desde el miedo, sino desde el amor propio. Porque al final entendí que cuidarme, escucharme y elegirme era mucho más importante que cualquier estándar o expectativa. Y hoy puedo decir que este cambio no es solo externo, es un renacer interno.

-¿Cómo pegó o cómo afectó en lo emocional?

-Fue un proceso intenso. No es solo un cambio físico, es soltar algo que fue parte de mí. Entonces inevitablemente aparecen miedos, inseguridades, dudas. Hay días en los que te sentís fuerte, segura, y otros en los que te volvés más vulnerable. Pero también hay algo muy transformador en todo eso, te obliga a mirarte desde otro lugar, más honesto.

-El caminar con la pareja y la familia ayuda mucho en ese proceso…

-El acompañamiento lo es todo. Mi pareja y mi familia fueron un sostén fundamental. Sentirme contenida, escuchada, acompañada hizo una gran diferencia. Porque cuando estás pasando por algo así, no solo necesitás sanar el cuerpo, también necesitás sentirte segura emocionalmente. Y cuando tenés amor alrededor, el proceso se vuelve más liviano, más llevadero.

-¿Cómo fue y es todo con los médicos?

-Y con los médicos fue clave rodearme de profesionales en los que realmente confiara. Desde el primer momento busqué informarme, hacer preguntas, entender cada paso, porque es una decisión muy importante y necesitaba sentirme segura. Hoy sigo en controles, en seguimiento, respetando los tiempos de mi cuerpo y entendiendo que sanar también es tener paciencia conmigo misma.

-¿Cómo te sentís hoy?

-Ya me realicé la explantación, pero la recuperación es tanto física como emocional, y lleva su tiempo. Mi cuerpo está sanando, todavía hay inflamación, sensibilidad. También hay una sensación muy grande de alivio.

-Entonces, entendés que fueron etapas…

-Lo veo como etapas. En su momento fui feliz con mis prótesis, me sentía bien, segura y no reniego de eso, porque también fue parte de mi proceso. Pero hoy estoy en otro momento de mi vida. Hoy mis prioridades cambiaron, mi forma de verme también y entendí que ya no me representaba de la misma manera. Esto fue parte de mí, pero ya no lo necesito para ser quien soy hoy.

–Todo lo que relatas es demasiado importante para las chicas que están leyendo o también te siguen…

-Sí, algo me gustaría que se lleven de todo esto…que aprendan a escucharse. Que no ignoren lo que su cuerpo les dice, ni lo que sienten por dentro, aunque de miedo enfrentarlo.

Últimas noticias