POR BERNARDO MARTÍNEZ GAONA
Franco Cubilla, un joven de 18 años, lleva adelante un emprendimiento bastante novedoso: vio la oportunidad de crecimiento y se metió de lleno con un “LabCoffee”.
“Empecé comprando cafeteras chiquitas y así fui creciendo de a poco. Vendo cafés tradicionales, con hielo o calientes, y también hago mezclas con distintas frutas, nueces, jarabes o lo que haya a disposición. También tengo preparado para más adelante mezclar con bebidas alcohólicas. De acuerdo a lo que el cliente pida”, he’i.
Contó que “hace un año empecé con todo esto” y que la idea fue surgiendo luego de ver materiales de preparación de café y de adoptar una moda que se estaba propagando en el exterior, como lo son las combis cafeteras.
Actualmente está en Villa Morra, de 8:00 a 18:00, “pero tenemos la idea de movernos más hacia el campo y otros lugares en los cuales no es tan conocido”.
Consultado sobre cuanto tuvo que invertir para iniciar dijo que “respecto a la inversión inicial (incluyendo la compra del vehículo), prefiero no entrar en números específicos por el momento”. Arrancamos con un capital bastante ajustado, invirtiendo lo justo para poner todo en marcha".
Franco mencionó que lo que se gana en el rubro oiko para salvar el día a día. “Las ganancias varían según la semana, pero por ahora nos permiten cubrir los gastos del mes. Todavía no superan consistentemente un sueldo mínimo estable. En un día flojo atendemos a poca gente, mientras que en un día bueno pasa bastante más movimiento”.
Por último sostuvo que “actualmente estoy manejando el negocio solo, así que todavía no tengo la capacidad para sumar empleados”.

