El arranque nio fue auspicioso kuri. De entrada, Paraguay tocó el timbre de la puerta local. Fue un momento en que la Albirroja metía presión en la salida del rival, pero en un descuido, una salida aislada del equipo yanqui terminó en una desgraciada acción de Bobadilla, que sometió a Gill para poner al frente a Estados Unidos.
Y lejos de reaccionar, la sele cayó en un profundo abismo del que no pudo salir. El equipo local tuvo el campo a disposición y llegar a más goles era cuestión de tiempo. Y al superar la media hora de juego Balogun aumentó la ventaja, que ya pudo haber llegado antes, pero por posición adelantada no había subido al marcador.
Era el peor panorama para Paraguay. El equipo de Alfaro estaba totalmente perdido en la cancha y ni siquiera superaba la mitad de la cancha. Estaba regalado. Y mientras el rollo rogaba para que termine el primer tiempo, pero no fueron a vestuarios sin antes ligar otro golpazo. Nuevamente de Balogun ponía el tercer lapidario tanto.
El vestuario, aliado para momentos complicados por lo menos para calmar los nervios, tampoco resultó. Una mayor claridad mental, más la incorporación de Maurício al equipo, daban un mejor panorama al arranque del complemento. Pero la mejoría parecía fue demasiado leve, porque a ratos volvían los fantasmas.

Y parecía que volvía el alma al cuerpo cuando Maurício debutaba oficialmente como goleador, anotando el descuento. Se pensó que podía ser envión anímico para reaccionar, pero no. Antes del pitazo final, Reyna puso el definitivo 4 a 1 para cerrar el peor partido de la era Alfaro.


