Mientras muchos jóvenes pensaban en seguir una carrera universitaria al terminar el colegio, Galdino Recalde tenía otra meta en mente. Desde los 14 años ya conocía el valor del sacrificio, trabajando en la elaboración de pizzas para ayudar en la casa. Su sueño era claro: algún día tener su propio negocio.
El camino estuvo lleno de obstáculos. Varios emprendimientos no funcionaron como esperaba y las decepciones comenzaron a acumularse. Pero lejos de rendirse, encontró en su familia el apoyo que necesitaba para volver a intentarlo.“Al principio tuve muchas decepciones, porque todos los negocios que puse fracasaron. Al ver mi esfuerzo, mis padres decidieron darme una mano. La verdad, este negocio nació de mi frustración”, contó el joven de 24 años, quien hoy dirige un emprendimiento exitoso que no solo le permite vivir de su trabajo, sino también generar empleo para otras personas.
Recordó que hace dos años dio un paso importante gracias al respaldo de sus seres queridos. “Hace dos años mi familia me ayudó a montar el salón. Nunca tuve nada formal, siempre trabajaba en carritos haciendo hamburguesas y lomitos. Al principio me asusté porque tenía que pagar el alquiler y los otros gastos y con mis experiencias anteriores la verdad me entró un poco de miedo. Lo que no me imaginé es que esta vez me iría tan bien”, contó a Crónica. Los primeros meses no fueron fáciles. La familia estuvo a su lado en cada paso, ayudándolo a sostener el negocio mientras los clientes comenzaban a llegar.

“Un año más o menos me ayudó toda mi familia. Al principio no me fue bien, ahora que el negocio marcha sobre ruedas ya me soltaron y el negocio ya se paga solo. Incluso pude contratar a cuatro personas y tener más variedad en el menú. Estamos ubicados en Loma Pytá y los pedidos que tenemos nos llegan incluso de Fernando de la Mora”, contó emocionado.
“SOY DE LOS QUE CREEN EN SUS SUEÑOS”
Hoy, el emprendimiento ofrece una amplia variedad de productos y se ha convertido en una fuente de trabajo para varias familias. Aunque trabaja todos los días sin descanso, asegura que el esfuerzo vale la pena.
“Vendemos 12 sabores de pizzas, lomitos, hamburguesas y asaditos, y abrimos de lunes a lunes. No hay descanso, pero es muy satisfactorio. Le digo a todos los emprendedores que intenten. Por más que las cosas no salgan bien al principio, no quiere decir que hayas fracasado. Hay que seguir intentando hasta que las cosas salgan como uno espera. Yo soy de los que creen que los sueños se cumplen; de tanto fracaso ahora tengo un negocio exitoso”, expresó.

