Luis Cabrera es un laburador de San Juan del Paraná, Itapúa, que tuvo la brillante idea de recolectar lo que la gente tira en la calle para darle utilidad. El mismo creó una máquina que produce combustible de una forma muy práctica: introduciendo plásticos en un reactor, se diluyen a una temperatura alta y tras pasar por varios procesos finalmente se convierte en combustible.
El mismo conversó con Crónica y contó que aprendió a hacer esto “a través de internet. Entraba en páginas rusas y al principio me costaba mucho encontrarle la vuelta para la traducción, pero tras un año de capacitación puse a prueba lo que es la pirólisis, que es un proceso químico que rompe la materia prima mediante calor extremo y falta de oxígeno, en donde se genera líquidos o aceites (como biocombustibles)”.
En cuanto a cómo fue que consiguió la máquina, indicó que “fui comprando de a poco. Esta última máquina que hice, que es un prototipo más avanzado, me costó alrededor de G. 16 millones más o menos”.

El proceso de combustión
En cuanto a cómo funciona, contó que juntar todos los plásticos “los corto en tiras, los meto en el reactor y lo sello herméticamente. Lo pongo a calentar y cuando alcance los 600 grados más o menos el plástico se derrite. Cuando pasa por el condensador, choca con el frío y se convierte de vuelta en estado líquido y llega a salir el petróleo crudo”.
Agregó que “el 80% de lo que sale es petróleo crudo, 15% gas y el 5% es residuo de carbón. Ese petróleo crudo que sale lo pasamos de vuelta por otro proceso de refinamiento y ahí sacamos el diesel y la nafta, que salen con un octanaje muy alto, alcanzando los 100 o 105 más o menos, muy refinado. El 25% del petróleo que sale es nafta, el 75% es diesel”.
Explicó que “ese combustible convertido en nafta lo probé en mi moto hace 2 años y funcionó perfectamente, también probamos el diésel en un generador y dio resultado positivo. En la moto me di cuenta que rinde 4 kilómetros más por litro. Ahora tengo un amigo que se ofreció a probar el combustible en su tractor para trabajar en el campo”.
Por último, indicó cuál es la finalidad que tiene con todo esto. “La idea es ayudar a la naturaleza y, en vez de tirar plásticos por las calles, que perjudica a todos, trancando los desagües, barrios con zanja y hasta a los peces en el río. Entonces quiero ayudar a la comunidad en ese sentido”, sentenció.

Oportunidad de trabajo para los recicladores he’i
El visionario de los combustibles indicó que “quiero presentar este proyecto a alguna municipalidad o a la Gobernación misma para que me den su apoyo y así pueda producir más, comprar reactores más grandes y poder procesar más combustible. Con esto inclusive podemos dar trabajo a recicladores”.
Agregó que “todos los plásticos que yo tengo lo junté con mi familia, ahora tengo más o menos 100 kilos guardados en casa. Si no conseguimos con las entidades públicas vamos a buscar alianzas con el sector privado”.
Finalmente, dijo que él trabajó muchos años de su vida en la herrería y soldadura, pero con lo que no sabía, se capacitó a través de internet. “Fui autodidacta”, finalizó.

